__Los medios de comunicación han captado la idea. El mal llamado “sexo débil” durante décadas, siglos y hasta milenios incluso, se ha visto subyugado a la mano “tierna” pero más bien dura, del hombre. El camino hacia el reconocimiento de las injusticias para con las mujeres al interior del hogar, empezó a recibir una calificación mediática: se trata del femicidio.
En Chile, algunas organizaciones pro mujer como la Red Chilena contra la violencia doméstica y sexual, han tomado cartas en el asunto. El día 22 de noviembre, convocaron a una marcha en la Plaza Italia, bajo la consigna “No + Femicidio”, con lo que se mostraron contrarias a los 60 homicidios de mujeres en lo que va corrido del año.
El Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM), por su parte, impulsa una campaña con grandes avisos en el Metro y en la televisión aludiendo a situaciones típicas en las que los chilenos, nos “hacemos los lesos”, cuando vemos que una mujer es violentada en público.
Hasta este punto, todo bien. Sin embargo, un punto de discusión frente al “femicidio” pasa por la inexistencia del concepto, según nos recuerdan los abogados. En pocas palabras, el sustantivo no está reconocido como el genérico idóneo para definir la muerte de una mujer.
Aún bajo esas circunstancias, los medios en un movimiento que demuestra que no son tan predecibles, hacen uso del término para relevar una temática social de interés público, acerca de algo que anteriormente era conocido tan sólo como “violencia intrafamiliar”.
De ahí que el SERNAM, a partir de la difusión que se ha hecho del tema, describa “tipos” de femicidio: Íntimo, No Íntimo o Por Conexión.
Ahora bien lo expresado por la Presidenta Bachelet, al sentirse en un momento víctima de “femicidio político”, le resta mérito a los esfuerzos de muchas mujeres que se han sacrificado por la causa. Relacionar una materia tan sensible como los sucesivos crímenes y abusos contra mujeres por parte de sus parejas con un conflicto político, deja abierta la posibilidad de pensar que la autoridad tiende a cosificar un despertar femenino de tanto impacto mediático en la actualidad.
Lo concreto es que, el llamado de atención que nos hacen nuestras compañeras del sexo opuesto, al manifestar en los medios lo cansadas que se sienten de ser basureadas por nosotros al interior de las relaciones de pareja, debe alertarnos respecto de nuestras conductas reprochables hacia ellas, y no hacer vista gorda frente al asunto pues, de lo contrario, perderemos paulatinamente su atención y lo peor de todo: su amor.
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